01 marzo, 2017

Sonambulista

E irte a dormir así un martes, a pelo,
sin mensaje bonito de nadie a quien despedir;
sin almohada ni piel que compartir;
con la lluvia dentro de la habitación,
o fuera,
no lo recuerdo.
Quizás todo esté en mi cabeza,
y mi móvil tenga un mensaje nuevo,
o la almohada esté llena
de una saliva que no es mía.
Lo mismo hasta es sábado,
y fuera hace sol.
Quizás ni siquiera me haya ido
nunca a dormir.


Bruselas, Bélgica.

24 enero, 2017

Cuando nadie nos ve

Apaga y vámonos,
que la noche es demasiado fría,
y no hay mensajes bonitos en el contestador.
Que esta puerta lleva tiempo cerrada,
y no queda nadie en el portal.
Ni gente en las ventanas,
ni perro al que domar.
Apaga, y vámonos,
o amémonos, una de dos,
que a veces cuanta menos luz
haya en esta ciudad
más claro puedo llegar a ver - te.

Bruselas, Bélgica.

21 enero, 2017

3, 2, 1... Tiempo.

Nos hizo falta tiempo,
que tu cumplieses
un minuto de silencio
y que yo no parase de callar(te);
que me hablases por los codos,
para dejarme tu boca libre;
que muriésemos,
aunque fuese de risa;
que caminaras por las ramas
de mi árbol caído,
creyéndote equilibrista,
y que yo te esperase en tierra firme.

Nos hizo falta tiempo,
y dejar de ser
los más ingenuos del mundo.

Koh Tao, Tailandia.

20 septiembre, 2016

Ola de calor

Aquella tarde
se esparcían briznas de luz
por los cuatro costados 
del infierno.
Allí.
Donde los ángeles perdidos
hacen autoestop
con la mano desnuda.


Koh Tao, Tailandia.


17 abril, 2016

#3

La vida. Esa gran desconocida. La que nos descoloca de la cabeza 
a la punta de los dedos de los pies sin ni siquiera pedir permiso. 
La que nos desplaza de nuestra ciudad de la infancia a cualquier otro 
punto del mundo, al que a ella le venga bien, porque sí, porque le da la gana.

Eso me pasó hace, hoy, tres años. Me descolocó, me subió a un avión 
rodeado de maletas, de abrazos a los que echar de menos, 
de los "volveré pronto" que no llegaron a cumplirse; y me llevó 
rumbo a la 'ciudad de la luz'.

Tres años desde que un andaluz de una ciudad perdida en mitad de Jaén 
se dejó marchar a un país en el que, sin saber nada de francés, le acogió 
con los brazos de par en par. Tres años en los que me he dado de bruces 
con el suelo y he conseguido levantar, en los que me enamoré de nuevos amigos, 
que se marcharon, que se quedaron... que de una forma u otra siguen conmigo. 

Tres años en los que pude recorrer parte del mundo. 
Tres años que empezaron siendo contigo, y que ahora son sin ti.
Tres años de maletas deshechas, de fotografías enmarcadas, 
de historias que contar, de gente a la que echar de menos.

La vida. Esa gran desconocida. 
La que nos lleva lejos de casa. La que nos lleva a un nuevo hogar.



Frío abril

Y es que esta vida está llena de instantes que nos hacen acomodarnos 
continuamente en el pasado. Vivimos siempre recordando lo que ha ocurrido 
y ya no está, y quejándonos de lo que nunca fue pero nos hubiera gustado. 
Esta vida, esta jodida vida, aunque la mayoría de las veces sea cruel e injusta, 
y nos quite pedacitos del corazón... sigue siendo vida.

Existimos,
y ya está.
Con eso nos basta.

Londres, Inglaterra.

26 marzo, 2014

Huele a nuevo,
a tostadas recién hechas,
al calor del radiador,
a calcetines de colores,
como a otra habitación,
como cuando vuelves de vacaciones
y todo parece distinto.

Huele a hogar,
a café con leche hirviendo,
a sofá y a manta, al libro que dejaste por leer,
como a estabilidad,
como si fueras tú el que ha estado siempre.

Cualquier lugar del mundo
huele a casa,
si estás tú.

(Olor a mandarinas. Zahara, 2009)